Un alto porcentaje de la población acusa directamente al dolor lumbar como una de sus principales molestias en el día a día, molestia que no todo el mundo sabe que viene provocada por una musculatura poco desarrollada. Es decir, fortalecer siguiendo unas claras pautas, nuestros abdominales y lumbares, sería uno de los primeros pasos que debemos dar para empezar un tratamiento a largo plazo y evitar el más que probable dolor lumbar.
Es muy importante que el quiropráctico nos de unas pautas muy definidas en base a nuestra constitución, nuestra actividad diaria y nuestro estado general de salud vertebral, ya que ambas musculaturas son muy diferentes y los ejercicios han de estar basados en la realidad de nuestro cuerpo.
Nuestros abdominales trabajan de forma permanente junto a la zona lumbar y contribuyen a mantener nuestro equilibrio si están correctamente ejercitados, en caso contrario obtendremos fuertes tensiones entre los discos intervertebrales, lo que provocará fuertes dolores de espalda. Lo mismo ocurre con nuestras lumbares, equilibran el efecto de los abdominales, y no podemos olvidarlos si no queremos padecer fuertes dolores en dicha zona.
Existen unos consejos generales que nos pueden ayudar a aliviar el dolor lumbar, pero siempre aconsejamos una revisión por parte de un especialista para analizar cada caso de forma individualizada:
Evitar estar sentado durante largos periodos de tiempo, especialmente en superficies excesivamente hundidas.
No levantar pesos inclinando el cuerpo hacia adelante.
No levantar objetos pesado por encima de nuestros hombros
Cambiar de posición con frecuencia.
En la cama es importante mantener una posición lateral con las rodillas elevadas o boca arriba con una almohada entre la piernas para alinear nuestra cadera y hombros.







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