Para la mujer, el uso de grandes plataformas y tacones que cada año son más elevados y delgados, es una costumbre cada vez con mayor número de seguidores. Es un calzado que las nuevas tendencias de cada temporada lo ponen en todas las revistas y físicamente permite que la mujer se vea más bella, más estilizada, pero no todos sus efectos son positivos, su abuso puede causar lesiones localizadas en nuestros tobillos y rodillas en una primera fase, para posteriormente influir sobre la saludo de nuestra columna vertebral y desde ese momento, en el resto de nuestro cuerpo.
Las características propias de estos zapatos altera enormemente la biomecánica de nuestro cuerpo, influyendo sobre el equilibrio, que a la larga provocará caídas, en unas calles donde el suelo no es siempre lo perfecto que nos gustaría.
Son demasiadas las horas del día donde la mujer abusa de este tipo de calzados, eventos, fiestas, reuniones sociales, en definitiva, horas y horas, donde modificamos el equilibrio de nuestro cuerpo en pos de unos valores de belleza que quizás deberíamos de analizar en profundidad.
Lo ideal es que nuestro calzado nos agarre, sea cómodo y acolchado, flexible, permita una fácil transpiración y se adapte a la anatomía del pie, características que las plataformas y los zapatos de tacón, no cumplen.
Lo ideal es que la altura del tacón o la plataforma no sea superior a los 4 centímetros, y en el caso (habitual) que excedan esta medida, intentar llevarlos el mínimo tiempo posible y siempre tener a mano un segundo par de zapatos acordes a nuestras necesidades reales.







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