Nuestros hijos no paran, tienen la vitalidad propia de la edad y en muchos casos la valentía propia de la falta de edad, les acerca a llevar pesadas cargas sobre sus pequeños hombros en este arranque lectivo. Esa vitalidad y esas ganas de comerse el mundo en el nuevo año lectivo, va asociada en muchos casos a pequeñas caídas, accidentes y visitas al traumatólogo para unir huesos.
Estos pequeños traumas que todos hemos vivido, son suficientes para provocar en la columna vertebral de niños y mayores, desalineaciones de las vertebras y la consiguiente subluxación vertebral con posibilidad de daños en los nervios en los casos más extremos.
Lo importante es que esas inicialmente pequeñas subluxaciones se detecten y sean tratadas correctamente para que se puedan evitar males mayores en el futuro desarrollo de la columna y puedan derivar en el futuro en un deterioro de su sistema nervioso.
Una visita periódica de nuestros hijos al especialista, permite mejorar la comunicación del sistema nervioso y favorece la implantación de hábitos saludables en nuestros hijos, tan importantes como pueden ser los buenos hábitos dentales o nutricionales y es en el colegio, donde vemos cada día como cada vez cargan más peso en sus mochilas, corriendo y saltando con un peso que en muchos casos representa un alto porcentaje del total corporal. Estos claros excesos pueden desalinear fácilmente la columna y provocar lesiones a medio y largo plazo.







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